martes, 3 de marzo de 2015

2015: un año que hará historia - Año Internacional de la luz


2015: un año que hará historia
por Fernando Mazzetti para Iluminet
IYOL20-15


La Unesco declaró al 2015 como el “Año Internacional de la luz y tecnologías basadas en la luz”. Para todos los involucrados, de una u otra manera, es un hecho trascendente que marcará un antes y después en el reconocimiento de la luz como un elemento de vital importancia para el planeta. Mucho se ha hablado de la luz. Parece una obviedad decir que es fundamental para la vida. Clave para los ciclos de la fauna y flora y elemental para el desarrollo humano. Realmente lo es.

Entendiendo la luz

Existen muchas maneras de entender la luz. Desde los primeros filósofos que se preguntaron qué es la luz. Ellos abrieron la puerta a un interrogante que llevaría varios siglos, y muchos estudios, poder responder con total certeza. Pitágoras, y más tarde Platón, afirmaron que la luz viajaba del ojo al objeto y que su percepción se lograba cuando el rayo tocaba el objeto. El físico árabe Abu Ali al Hasan comprobó la propagación rectilínea de la luz. Sus estudios sobre la reflexión y refracción sumados a las pruebas con cámara oscura anticiparon la creación de la cámara fotográfica. En el Renacimiento italiano, Leonardo da Vinci, entre otros, basó el inicio de la perspectiva en aquellas ideas. Le agregó detalladas investigaciones sobre óptica y anatomía ocular. Isaac Newton plantea, en 1704 con su libro Optics, los fenómenos de reflexión y refracción de la luz.

Llegado el siglo XX, Albert Einstein con su “Teoría de la relatividad especial” estima la velocidad de la luz en aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo. Estudios recientes lograron reducir esa velocidad. En fin, muchos siglos, muchas teorías refutadas, muchas verdades derrumbadas por nuevos hallazgos hasta nuestros días. Cada rama de la ciencia toma a la luz como materia, partícula, onda o corpúsculo, pero en todos los casos se ve una fascinación, de saber qué es, cómo se propaga, cómo se la puede dominar y, especialmente, cómo nos afecta.

Esa atracción que la luz ejerce en los seres humanos ha hecho que su uso sea de enorme importancia según el campo de aplicación. Cada una de estas actividades se enfocará en potenciar los aspectos esenciales para, por ejemplo, modificar virtualmente el espacio, para crear sensaciones físicas y sicológicas, para destacar objetos o superficies.
Es por esta razón que en los últimos años se ha diversificado el estudio de la luz. Las especializaciones han creado varios campos de trabajo. Hoy encontramos especialistas en áreas artísticas, teatrales, de espectáculos, residencial, comercial, entre otras.

Todas las áreas están interconectadas y trabajando para un resultado óptimo. Así, por ejemplo, la ingeniería pondrá énfasis en los aspectos medibles y técnicos de la luz como el control y programación. También en la óptica y materiales de las luminarias a fin de poder controlar la emisión luminosa con precisión.

La arquitectura tomará a la luz natural como elemento clave para el desarrollo de sus proyectos. Le Corbusier marcaría el rumbo con su famosa frase: “la arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”. Muchos continuaron ese camino: Barragán con su manejo impecable del color y la luz. Tadao Ando y su Iglesia de la Luz. Amancio Williams y su Casa sobre el arroyo, por citar sólo algunos. Cada uno con su impronta, pero con la luz natural como eje conceptual.

En diseño interior residencial, la clave será complementar el aspecto estético con lo funcional. Aquel estará enfocado en la elección de la luminaria: estilo, tamaño, material y costo. Lo funcional relacionado con la fuente de luz, efecto, temperatura de color e índice de reproducción. Para ello es importante que haya un proyecto lumínico adaptado a las necesidades del espacio. Ya no se trata de poner luz sino de pensarla como herramienta de diseño que contribuya a crear el clima deseado. Resulta curioso, en algunos proyectos, ver que la iluminación se deja como accesorio al final del mismo, sólo pensado como elemento decorativo relacionado con la luminaria. Las urgencias por terminar la obra y el poco presupuesto atentan contra un resultado exitoso. En cambio, aquellos que incorporan la luz desde el inicio logran mejores proyectos. El uso y control de la luz natural también forma parte del programa. Muchas veces es condicionante en la distribución de mobiliario, en la elección de materiales y las tareas a realizar en el lugar.



En iluminación comercial el objetivo es claro: iluminar para vender. El diseñador tendrá que considerar varios temas que involucran a áreas como marketing, comunicación visual y estrategia comercial. Tener presente la ubicación geográfica del local, nivel socio-económico de los clientes y producto ofrecido. El nivel de iluminación es clave en la percepción sicológica del local. En ese sentido se puede optar por destacar un producto en particular o que el conjunto en general sea lo importante. El diseño de iluminación contempla los escaparates, el interior del salón y la zona de probadores. También se puede destacar algún aspecto de la arquitectura del local. Las fachadas e interiores, en ocasiones, tienen elementos que resultan interesantes de señalar: columnas, arcos, paredes texturadas, etc. La herramienta de iluminación en función de crear un ambiente amigable, en concordancia al producto ofrecido y que permita que la experiencia de compra sea una invitación a que el cliente regrese al local en el futuro.


La iluminación de espectáculos tiene características muy particulares y una trayectoria más larga que la del diseñador arquitectónico. En las artes escénicas, como teatro o danza nadie dudaría en contratar a un diseñador lumínico. Éste deberá sumarse a la idea del director, al autor del texto y la música. En teatro, conjugar el diseño de luces con la escenografía, con la historia que se quiere contar, con el clima que se quiere escenificar y el tiempo de la obra. En la ópera es clave conocer la música y su entorno histórico.



Existen muchas más áreas para el desarrollo del diseño de iluminación.
Tenemos, en este año, una oportunidad única de posicionar nuestro trabajo en todo el mundo. Será tarea de los diseñadores, empresas, escuelas, universidades, y medios de comunicación en darle a la luz el lugar que realmente se merece. Además de su conocimiento, técnica, sensibilidad, capacidad de adaptación al trabajo grupal, quien contrate un diseñador de iluminación contará con un valor intangible y vital: la enorme pasión por la luz.